Bienvenido al blog de Team Escénicos. Quédate cuanto quieras. En general se habla mucho de las manos, de la voz, pero pocas veces pensamos en el espacio cuando preparamos una presentación corporativa. Aquí os dejo algunas ideas para que podáis mirarlo desde otra perspectiva. 

Cuando subimos a un escenario, cuando hablamos a un público, debemos entender que no estamos dentro de una pantalla. No estamos dentro de un teléfono. Lo que diferencia una charla en vivo de un video es precisamente esa profundidad, esa tridimensionalidad. Vemos a la persona hablar, pero también moverse y formar parte del espacio. 

Un error común de los que se suben a un escenario por primera vez es el de no perder nunca de vista al público

Un error común de los que se suben a un escenario por primera vez es el de no perder nunca de vista al público, miran sin parar hacia el frente y nunca descansan la mirada. ¿Por qués es un error? Porque cuando tú te tomas un café con alguien no te pasas todo el café mirando a la otra persona fijamente a los ojos. También miras por la ventana, comentas lo que ves, hablas de la gente que pasa, piensas e imaginas cosas, y al hacerlo vas jugando entre una mirada más interna y otra más externa. 

Ese juego constante entre estar con uno mismo y mirar hacia afuera es el que hace el discurso interesante. Si la mirada está demasiado fija en un punto, si nos mostramos tensos y forzamos la atención conseguiremos que el público se sienta incómodo. La incomodidad es la que consigue que el público acabe sacando el móvil, nuestro archienemigo.

Ser conscientes del espacio que nos rodea, de las características del lugar donde estamos realizando nuestro discurso es clave para utilizar el tono adecuado. No podemos negar la evidencia. Si estamos en un teatro tenemos que dejarnos emocionar por el espacio y todo o que nos rodea y ello, probablemente, nos ayude a dar un buen discurso, porque la atmósfera te ayudará e irá a tu favor. Por otro lado, si tenemos que presentar algo en una oficina nos ocurrirá lo contrario. El espacio irá en nuestra contra y tendremos que añadir el carisma nosotros mismos.

Lo que el espacio no haga por ti y desees que ocurra, tendrás que hacerlo por ti mismo. 

En mi caso me gusta siempre comenzar cualquier exposición con calma, quiero que la gente esté tranquila y que poco a poco me vayan conociendo e ir introduciendo el tema que quiera tratar sin prisas. No soy amante de una entrada de cero a cien en cinco segundos. Sin embargo si hablase delante de un público de 6000 personas en un Covent Garden, la calma sería tan potente que podría comenzar cómo me diera la gana. No necesitaría construir una atmósfera porque el lugar ya lo haría por mí. En un gran teatro lo complicado es ganarle al espacio, ya que la gente puede sentir la tentación de mirar al techo y dejar de escucharte.

Cada acto de comunicación es una pequeña pieza artística

Cada acto de comunicación es una pequeña pieza artística. Tú decides que hacer con el tiempo que te han dado para crear tu discurso. Mi consejo de hoy es que no te olvides nunca del espacio y del contexto, que no ignores lo que te rodea y que si ocurre algo inesperado, reacciones. Tienes un guion. Es comprensible necesitar guiones, pero no te olvides que los planes suelen fallar  y que la capacidad de improvisación será la que demuestre que eres un experto en lo que dices y que sabes reaccionar rápido y eres una persona viva y activa. 

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