Hablar con hambre, palabras para mojar con huevo

¿Tienes algo que decir? Para saber responder a esta pregunta hace falta repasar muchos puntos. Lo primero es descubrir si el momento en el que te encuentras es adecuado para decir algo, o estás más centrado en actuar. Me explico: lo peor que puedes hacer cuando tienes una idea nueva, cuando te enfrentas a un nuevo proceso creativo es apresurarte a contárselo a tu círculo. Contarle a alguien tu gran idea es peligroso porque tendremos unas expectativas y la reacción, sea cual sea la misma, la inmensa mayoría de las veces, nos va a desilusionar. Incluso cuando es buena, nos darán una palmada a nuestro ego y desinflará el globo creativo en el que estábamos subidos.

No basta con que tu mensaje sea importante o necesario, que tenga una causa y un fin en sí mismo. Si tú no quieres hablar, da igual el contenido del mensaje, todo se evaporará antes de llegar al público.

Para contar algo tendremos que hablar de un tema que ya hayamos desarrollado, que ya sea suficientemente tan parte de nosotros, que cuando hablemos de él, no lo perdamos y se nos despegue. Por otra parte, si quieres decir algo, tienes que querer decirlo. No basta con que tu mensaje sea importante o necesario, que tenga una causa y un fin en sí mismo. Si tú no quieres hablar, da igual el contenido del mensaje, todo se evaporará antes de llegar al público. El mensaje tiene que salir de nosotros como si tocásemos la guitarra, disfrutando de cada nota, de cada sílaba, de cada pausa. 

Hablar no puede tener un fin demasiado evidente. Si te subes al escenario queriendo que te admiren, se te notará, y harás el ridículo. Conseguirás casi siempre lo contrario de lo que desees con demasiada insistencia. Lo obvio es mucho más obvio encima del escenario. 

Para nosotros en Team Escénicos, un escenario es todo lugar en que guardas la atención intensa de otra persona.

“Yo es que nunca me subo a un escenario” Pueden pensar algunos. Depende de lo que definas como tal. Para nosotros en Team Escénicos, un escenario es todo lugar en que guardas la atención intensa de otra persona. Cuando arrebatamos el tiempo de los demás y nos quedamos con su atención, una entrevista de trabajo, una reunión trimestral, un brindis en la cena de navidad. Los escenarios están repartidos por toda la ciudad. Nos rodean casi sin darnos cuenta. A veces hablamos, y de repente, decimos a alguien las palabras adecuadas, sentimos que tenemos algo que decir y le damos un regalo con palabras a una persona importante. En esos momentos quizás no fuimos conscientes, pero el árbol enorme que teníamos detrás era parte del decorado, la pantalla de la sala de reuniones recién colocada, la persona que se ponía un café en la sala de reuniones era un extra sin saberlo. El sonido no se transporta en el espacio vacío y utiliza el contexto para expresarse y comprenderse mejor. 

Sería uno de 10.000, porque nos guste más o nos guste menos, todos estamos interpretando papeles, y los vamos cambiando dependiendo de quien tengamos delante

No podemos eliminar el contexto en el que nos comunicamos. El contexto es parte del escenario en el que la comunicación transcurre. Ser un poco más conscientes de nuestro contexto nos ayudará a ser mejores actores de nuestras vidas. “Yo es que soy yo y ya está”  Puede defenderse alguna otra persona; Sería uno de 10.000, porque nos guste más o nos guste menos, todos estamos interpretando papeles, y los vamos cambiando dependiendo de quien tengamos delante. Nuestro trabajo de por vida, y la razón por la que muchos ancianos tienen esa expresión tan tranquila, es que con el tiempo, posiblemente podamos conseguir unificar roles y vamos cambiando menos de caretas. Por lo general demostramos nuestra inteligencia emocional sabiendo transformar nuestros roles dependiendo del contexto y de nuestros oyentes.

Entonces, te vuelvo a preguntar: ¿Tienes algo que decir?

palabras huevos fritos

Si la respuesta es que sí. Te animo a que lo digas. Que te subas a todos esos pequeños escenarios improvisados del día a día y repitas una y otra vez ese mensaje. Pero antes de responder que sí. Piénsalo bien. En un mundo de Youtubers incontables corremos el riesgo de creer que todo da lo mismo. Piénsalo bien y cuando te decidas a hablar de verdad, te animo a un detalle extra. Piensa en las patatas fritas. Amarillas y perfectas, relucientes, recién salidas de la freidora, acompañadas de un par de huevos fritos. Abres la yema del huevo, le echas mucha sal y te comes tu primera patata mojando bien del huevo. Te comes esa patata y sabes que en ese momento la vida tiene todo el sentido del mundo

Te comes tu primera patata mojando bien del huevo. Te comes esa patata y sabes que en ese momento la vida tiene todo el sentido del mundo. 

Ahora quiero que pienses en tu mensaje, en lo que quieres repetir al mundo una y otra vez, quiero que te comas ese mensaje como esas patatas fritas. Las palabras nos la tenemos que ir comiendo con placer, las palabras son bonitas, las palabras son increíbles, porque han hecho falta miles de años para fabricarlas. El idioma es la tortilla de patatas perfecta que llevamos aprendiendo desde que nacemos. Cuando hables, disfrútala. Confía en ti, confía en tu mensaje y confía en la fuerza y la sonoridad de las palabras. Confía en el eco que provocan cuando las pronuncias con ganas, cuando las conectas con tu cuerpo. 

De modo que si hablamos, tenemos que hablar de verdad. Porque hablar es un acto que no hacemos solos, hablamos para otros, y la manera de respetar el tiempo y la atención que nos regalan

No podemos hablar de pasada. No se pueden comer patatas fritas con huevos con desánimo y apatía. Ya que nos arriesgamos con el colesterol, al menos tenemos que disfrutar del ritual. Hay que implicarse. Hablar en público tiene un riesgo. Todo mensaje conlleva una respuesta impredecible.  De modo que si hablamos, tenemos que hablar de verdad. Porque hablar es un acto que no hacemos solos, hablamos para otros, y la manera de respetar el tiempo y la atención que nos regalan, es comernos las palabras como si fueran nuestro plato favorito. 

Hablar es un acto que no hacemos solos, hablamos para otros, y la manera de respetar el tiempo y la atención que nos regalan

Elegimos el mensaje y la forma de comunicarlo. La respuesta es impredecible pero es parte inherente de la comunicación. Si preparamos los fuegos artificiales del escenario y luego somos incapaces de observar como las luces se apagan y se reparten por el espacio, la comunicación quedará inacabada. Tenemos que apreciar si hemos sido capaces de entrar en los ojos de quienes nos escuchan. Y si notamos que les hemos dejado las miradas indiferentes, tendremos que volver a casa y seguir trabajando en nuestro mensaje. Algo falla. Los comunicadores tienen que ser científicos de palabras y buscar el modo de conectar con la fibra sensible de los que nos rodean.

 Encontrar el mensaje es importante. Es el primer paso ¿Qué quieres decir? .El segundo paso y el más importante ¿Cómo lo digo para que deje un poco de mella? Ahí está el arte escénico, el que todos tenéis un tanto olvidado. El que queremos rescatar en Team Escénicos y en el que confiamos nuestras vidas. Porque el modo personal que tiene cada ser humano para duplicar palabras en un orden nuevo es el que nos permite conectar los unos con los otros.

Espero que este artículo te haga querer aun más las palabras fritas con huevo y público.