Hoy traemos un artículo de Javier Flores, colaborador de Team Escénicos en la creación de contenidos y estrategia de redes sociales. Javier Flores es director digital de National Geographic España y un gran experto en periodismo digital y sobretodo una persona muy coherente con todo lo que dice. Su amor por nuestro planeta le ha llevado a viajar por medio mundo y ha entrevistado a personajes de relevancia como Pedro Duque o Arturo Perez Reverte. Os dejamos con sus reflexiones. 

El otro día me topé con una servilleta con un mensaje: “Planta árboles, nos dan dos de los elementos más cruciales para nuestra supervivencia: oxígeno y libros“. Al parecer la dijo A. Whitney Brown. 

Eran justo los días que el amazonas estaba quemándose, ardiendo sin control sin que nadie hiciera nada. Y pensé en esos árboles que ya están plantados, que nos dan oxígeno para vivir y celulosa para crear papel donde escribir, y que, teóricamente, estaban desapareciendo pasto de las llamas 

Nadie reflexionaba y analizaba la opinión del otro. Simplemente emitían su juicio y denostaban el del adversario.

Esos días miles de personas a través de las redes sociales y en las conversaciones del último bar del último pueblo de España, vociferaban a favor o en contra del Amazonas con el mismo argumento de aquellos que habían visto y oído vociferar previamente en algún programa de televisión. Nadie escuchaba al resto. Nadie reflexionaba y analizaba la opinión del otro. Simplemente emitían su juicio y denostaban el del adversario.

La servilleta mostraba un mensaje falaz, sesgado y melindrero. Una especie de dogma  que nadie se atrevería a discutir o a poner en tela de juicio de lo bello que es. 

Pero es que ni los árboles son los principales generadores del oxígeno terrestre (son los océanos y sus habitantes los que sintetizan la mayor parte del oxígeno que respiramos), ni plantar un árbol serviría para crear papel para fabricar libros. Ni el Amazonas está siendo destruido porque usemos mucho papel (son las quemas para aumentar las zonas de cultivo), ni el oxígeno se acaba de la noche a la mañana porque se queme un trozo de Amazonas (aunque evidentemente es muy grave que desaparezcan miles de hectáreas pasto de las llamas). 

Pero eso a nadie le importaba. Solo importaban los blancos y los negros. Desaparecieron los grises, el lugar donde conviven las ideas, para dar paso únicamente a las “verdades absolutas”

que si nos encargáramos de leer más habitualmente y nos dedicáramos a cultivar la mente con conocimientos, y no con alineaciones de equipos de fútbol o la genealogía de las casas reales, quizá conseguiríamos un mayor conocimiento del mundo que nos rodea;

Y sentí pena cuando vi esa servilleta, pues me dio la impresión que si hiciéramos caso al mensaje de la misma, inhaláramos el oxígeno que nos proporciona el planeta lentamente, escucháramos a los demás, quizá conseguiríamos un ideario más cercano a la verdad; que si nos encargáramos de leer más habitualmente y nos dedicáramos a cultivar la mente con conocimientos, y no con alineaciones de equipos de fútbol o la genealogía de las casas reales, quizá conseguiríamos un mayor conocimiento del mundo que nos rodea; que si paráramos un minuto, respetáramos a los demás e intentáramos aprender de ellos y sus diferentes puntos de vista, probablemente entre todos conseguiríamos una sociedad mejor. 

Sea como fuere, el mensaje, a nada que lo analizas ligeramente, podría ponerse más en boca de algunos de los grandes ambientalistas históricos, como Félix Rodríguez de la Fuente o David Attenborough que del  creativo de la marca de servilletas hijo adoptivo de Mr. Wonderful.

últimamente parece que buscamos más un mensaje bonito y complaciente, que una idea con un trasfondo interesante

Y últimamente parece que buscamos más un mensaje bonito y complaciente, que una idea con un trasfondo interesante. Parece que es el triunfo de Instagram frente a una conversación sugerente con un amigo. El triunfo de la banalidad frente a la realidad. El triunfo de lo insustancial frente a la cultura. 

Eso sí, ¡que vivan los árboles, el oxígeno y los libros! 

Javier Flores. 29 de Octubre de 2019