Cada día me reúno con alguien diferente. Intento no sobre analizar cada uno de mis movimientos, decidir lo más rápido posible si quien tengo delante quiere darme la mano o dos besos. Cada encuentro no se parece al anterior. En todos hablo de Team Escénicos, describo el proyecto en líneas generales y trato de constatar que lo que estamos creando tiene un sentido y que existe una demanda real. Sin embargo cada reunión es distinta. Hay personas que prefieren estar dentro de la oficina y te muestran la empresa; otras prefieren salir un rato y tomar un café. Hay personas que prefieren primero hablar un poco del tiempo antes de comenzar, otras que van al grano. Es, como mínimo, un ejercicio muy intenso el de presentar y defender tu propia empresa, de hecho, defiendes tu propia persona. El objetivo es generar empatía, pero sin generar tanta empatía que parezca falso. Así que me encuentro constantemente en una mezcla entre pensarlo todo y tratar de no pensar nada y ser yo mismo, o al menos la versión más relajada y educada de mí mismo.

¿Sufro? no. Me lo paso muy bien. Me gusta descubrir personas y nuevas oportunidades y trato de centrarme en el número 6. Cada reunión voy tirando dados y debajo de cada cara hay muchos números. La posibilidad de acertar, de tener un 4,un 5 o un 6 siempre existe. No sabes cuándo ocurrirá, no sabes cuando te volverán a llamar, pero me voy tranquilo de cada reunión sabiendo que los dados están echados, la semilla plantada y la tierra recién regada. Ahora solo tengo que esperar mientras llamo a otras empresas y sigo conociendo a más y más personas.

Cada entrevista con un posible cliente se parece un poco a mis actuaciones encima de un escenario. Crees que el texto que vas a probar hoy es similar al de ayer, pero siempre acabo cambiando alguna palabra, el público cambia cada día y nunca sabes si la gente reaccionará bien. Lo que cambia es que en un espectáculo la gente aplaude, y dependiendo de la intensidad y la naturalidad del aplauso sabes cien por cien si lo has hecho bien, si la gente se va a ir a su casa con un buen sabor de boca. En una reunión B2B (Business to business, lo aclaro porque este blog está abierto a todos y no todos conocen esta abreviación) sales de cada reunión con una cierta idea de si la reunión ha ido mejor o peor. Hay ocasiones en las que está muy claro, porque la otra persona así te lo ha verbalizado. Pero otras no sabes muy bien qué pensar. Para colmo, me reúno a menudo con especialistas del sector de Recursos Humanos, profesionales que realizan entrevistas diariamente y que no siempre son tan fáciles de leer. De todos modos lo mejor es pensar en la siguiente reunión y no darle demasiadas vueltas. Lo que hago es apuntarme, en mi caso en un Evernote, que tal ha ido la reunión, me pongo directamente a trabajar en la propuesta que me hayan pedido, y una vez terminado, me centro en la siguiente llamada, en el siguiente punto en mi lista de tareas.

Lo importante es centrarse en la lista de tareas antes de encender el ordenador, antes de abrir LinkedIn, concentrarse bien en cuales son las prioridades antes de que la pantalla del ordenador comience a mandar notificaciones. Es entonces cuando quizás me de cuenta que LinkedIn esta tarde puede esperar y que me voy a entrenar al gimnasio, o a terminar un libro antes de que llegue Sant Jordi y me lo recuerde.

Hoy mismo voy a realizar un acto que libera muchísimo. ¿De que se trata? Voy a dejar el portátil en la oficina. En casa no tengo otro ordenador, solo mi portátil y aquí dormirá hoy. Mi espalda lo agradecerá, ya que voy cargando con él de un lado a otro con cargador incluido, más el libro por si acaso, el cuaderno por si acaso, bolígrafos y tarjetas por si acaso. En total unos 3 kilos por si acaso mínimo cada día. Voy a reunirme con un contacto interesante que trabaja en HP, es alguien que quizás sí o quizás no pueda abrirme alguna puerta, pero voy sin dossieres, sin papeles en las manos, sin un guión cien por cien marcado. Porque Business to Business también puede ser People to People. El trato directo entre personas, curiosas por aprender el uno del otro, de compartir las experiencias, cada uno de su campo, es como mínimo enriquecedor. Esta tarde no me reúno en una de estas salas gigantes de cristal en un ático de Barcelona, sino en la calle. Iremos a algún café tranquilo y compartiremos impresiones y feedbacks. Nunca se sabe que puede salir de estos encuentros. Trataré de no pensar demasiado mientras pienso todo el tiempo. Confiar en que quien siembra recoge y disfrutar el proceso.

¿Qué proceso? Pues el camino de descubrir quienes somos como empresa y que queremos transmitir en nuestros servicios en profundidad. Algo tan esencial sólo puede ser respondido a base de muchas y muchas entrevistas. Poco a poco en cada pregunta que hago a desconocidos (amigos potenciales) voy tomando nota y perfilando el perfil de Team Escénicos. Y este proceso es muy gratificante. Reconozco que me lo estoy pasando genial aunque reconozco que miro mi correo más de lo que debiera. Esperando una respuesta, esperando a que el juez de línea cuente hasta tres y dispare y de ese fuego salgan nuestros primeros clientes.

¿Por qué dejarnos tu email? 

Porque hay cosas que solo compartimos con nuestros amigos suscritos a la newsletter, como contenidos 100% útiles e inspiradores para hacer aún más grandes a las personas y a los equipos, o actividades, o eventos que no te deberías perder. Además, odiamos el spam tanto como ir al dentista. Solo recibirás cosas que de verdad te ayuden a mejorar tu comunicación. ¿Hay trato?