Yo he comenzado a recibir algún mensaje en LinkedIn del tipo “Me complace enormemente que me haya aceptado a su red de contactos…” Cuando recibo un mensaje de este tipo me entran ganas de mirar hacia atrás. ¿Con quién estará hablando? ¿Por qué me habla así? ¿Es un corta y pega? ¿No ha visto mi web? Una persona que dedique 30 segundos a consultar lo que hacemos en Team Escénicos sabrá que nuestro lenguaje no es condal, que no somos aristocráticos.

Y sin embargo, le respondo igualmente, porque sé que detrás de ese mensaje hay otro ser humano, que lo que intenta es realmente ganar clientes y ampliar su red. No hay maldad detrás aunque quizás sí unos patrones muy erróneos, al menos en la actualidad.

Ha habido varias personas que me han respondido a través de LinkedIn, personas con las que he podido hablar por teléfono tranquilamente, y otras con las que he conseguido conocer en persona. Todas y cada una de ellas son clientes potenciales a las que he hablado de manera directa y asertiva, educado, pero cercano. Nada de Don y Doña, ya que al otro lado de la pantalla siempre hay personas detrás. Nadie quiere que les vendas la moto, incluso cuando les estás vendiendo una moto.

¿Dónde está la línea de fuego entre el mostrarse cercano y protocolario? Esa línea la tenemos que decidir de manera individual, investigando con quien estamos hablando. De ahí que el corta y pega sea tan peligroso. Un poco de corta y pega se perdona, pero no puede ocupar el cien por cien del mensaje. Vivimos en un mundo tan trivializado por las redes sociales que nos pensamos que todo artículo, post, o acción en LinkedIn que no reciba cientos o miles de interacciones se trata de una pérdida. Se nos olvida lo cualitativo y estamos todos obsesionados con lo cuantitativo. Quizás sí nos olvidásemos de intentar llegar, al menos al principio, a miles de personas, podríamos alcanzar y causar un impacto real en decenas. Decenas de personas bien conectadas son más que suficientes para hacer crecer un proyecto potente, una startup nueva, una empresa pequeña. Pueden ser el pistoletazo de salida.

Trato de centrarme en mis decenas de clientes potenciales, mimarlos, estar muy atento, crear contenido cada semana, limar nuestra web, ir a entrevistas, leer, conectar con personas que solo he podido encontrar gracias a no mirar la pantalla del móvil unos minutos. Y mientras mimo a estas decenas, confío en que llegarán cientos, llegarán miles con el boca a boca. Lo que tengo claro es que lo primero es cuidar a mis decenas, y cuando me sobra tiempo (o lo robo) sigo trabajando en expandirme. 

Lo que está claro es que no es un trabajo sencillo, no lo es en un mundo en el que vemos compartidos mensajes virales absurdos. Es frustrante ver gatos recibiendo una atención increíble. Es frustrante ver videos virales que a menudo odiamos alcanzar el millón de visitas en muy poco tiempo. Pero probablemente pasada una semana se nos habrá olvidado ese vídeo tan viral. Lo importante es no perder el norte. No podemos acabar queriendo ser gatos en YouTube, somos profesionales, y lo único que nos queda es tratar de hacer lo que hacemos lo mejor posible. Al mismo tiempo reconozco que cruzo los dedos al salir de algunas reuniones y confío en la buena suerte. Me imagino lo que quiero que ocurra y sigo imaginándolo mientras no acaba de ocurrir. Crear una nueva empresa, emprender, es un acto de fe. Lo es, lo creamos o no, queramos o no demostrar a todo el mundo que nuestra idea empíricamente saldrá bien, es, al fin y al cabo una apuesta arriesgada. Aun así, ¿hay algo más preciado que nuestra vida (mi vida es la misma cuando trabajo que cuando dejo de trabajar, nunca he sabido ni sabré realizar esa división) para apostar por ella? Mi manera de tirar los dados es tratar a las personas del mundo empresarial como si fueran personas. Pensar que todas las cosas que a mí me emocionan, potencialmente, les pueden emocionar. A partir de ahí trato de ir creando puentes, compartiendo raíces. Y si resumo al máximo: escucho, hablo, y por último, siempre escribo.

¿Y vosotros? ¿Cómo cuidáis a vuestros clientes potenciales? ¿Vendéis o tratáis de crecer juntos? ¿Vendes motos o realmente crees en tus servicios? ¿Cómo cuidáis vuestras empresas e ideas?

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