Hoy es el día internacional del trabajador, que curiosamente celebramos dejando de trabajar. De cerca le sigue el día de la madre, que son quizás el colectivo humanos que más ha trabajado en la historia y en la actualidad. Las madres nunca dejan de trabajar y en su lista de tareas siempre aparecen sus hijos pase lo que pase. Los padres hemos ido mejorando mucho, pero en general, lo creamos o no, nos queda mucho camino por recorrer para acercarnos al nivel de dedicación total que suelen dar las madres a sus hijos.


Me choca que el día del trabajador se celebre en solitario. Me gustaría imaginarlo como una fiesta dentro de la oficina en el que se celebrasen todos los logros del año


Me choca que el día del trabajador se celebre en solitario. Me gustaría imaginarlo como una fiesta dentro de la oficina en el que se celebrasen todos los logros del año, que hubiese puertas abiertas entre las empresas. Imagino el día del trabajador como una gran fiesta de todas las empresas del mundo como la noche de los museos donde todos podemos entrar y salir sin pagar entrada. Una ocasión en la que podríamos compartir las cosas que más nos fascinan de nuestro trabajo.

Cada año crean días nuevos, día internacional de la quinoa veremos cualquier año, o de los huevos ecológicos. Es difícil llevar la cuenta. Sin embargo el de hoy no se nos olvida nunca porque es festivo y podemos descansar y ponernos al día con nuestra serie favorita. Desde que tenemos tantas plataformas tipo Netflix los días festivos están más cotizados que nunca. Si ya hay mucho tráfico en las ciudades, imaginaros los colapsadas que estarían las calles sin Netflix.

A los que aún nos gusta pasear tenemos que darle las gracias a la televisión, gracias a ella nos es mucho más sencillo encontrar nuestra mesa favorita o tomar un helado sin hacer mucha cola. Poco a poco los ciudadanos verán las series más y más temprano y los parques estarán más y más tranquilos.


Una imagen que se me viene a la cabeza cuando pienso en el trabajador es la del descanso para tomar café.



Una imagen que se me viene a la cabeza cuando pienso en el trabajador es la del descanso para tomar café. Esos trabajadores felices, comentando el día de ayer o el fin de semana mientras saborean un café que les sabe a gloria. Esas caras de alegría saboreando el café y charlando con los compañeros representa también la esencia del trabajo. Las oficinas no son solo lugares donde realizamos objetivos y tareas. Son lugares que compartimos con nuestros compañeros, que acaban siendo amigos o como mínimo compañeros, con los que nos damos los buenos días y nos reímos.


Uno de los indicadores más exactos del nivel de felicidad de una persona es medir el modo en el que da los buenos días a sus compañeros de trabajo por la mañana


Uno de los indicadores más exactos del nivel de felicidad de una persona es medir el modo en el que da los buenos días a sus compañeros de trabajo por la mañana. Cuando aún estamos un poco dormidos tenemos menos filtros y nos mostramos tal y como somos. Muchos dicen tener un muy mal despertar, un mal humor que consiguen esconder el resto del día. Creo que no es que tengan un mal despertar sino que esconden algo y que por las mañanas se les escapa.

Con los buenos días no se puede hacer trampa, las risas falsas se huelen a millas y el tono sin autenticidad simplemente se nota. ¿Cómo podemos dar unos buenos días? Viviendo la vida que quieras vivir. Está claro que hay muchos “Es que tal y es que cual” pero estoy seguro de que si no te gusta tu trabajo hay otro mejor para ti a la vuelta de la esquina. No se trata del sueño americano a lo grande. No defiendo que si quieres ser el siguiente Bill Gates vayas a poder serlo. Pero si que creo que todos podemos convertirnos en personas que vayamos a trabajar sin ansiedad y sin mirar el reloj cada minuto. Personas que den los buenos días con cierta alegría y celebren su trabajo y el trato con sus compañeros.

¿Y tú? ¿Te gustaría celebrar el día del trabajo con unas mega puertas abiertas? Un día en el que nadie trabaje, pero se hagan turnos para hacer de embajador y de visitante por todas las empresas de tu ciudad. Cada día hay menos trato con nuestros vecinos en nuestro domicilio. Lo mismo ocurre con las empresas que nos rodean. ¿Cómo puede ser que la empresa que trabaje en el tercer piso no tenga ni idea de lo que hace la empresa del segundo piso? Estamos desperdiciando sinergias en un mundo que las necesita más que nunca.


Los polos no dejarán solos de derretirse, la paz no llegará de la inacción. Los coches no dejarán de contaminar las ciudades si no cerramos las autopistas que rompen nuestras ciudades.


Los polos no dejarán solos de derretirse, la paz no llegará de la inacción. Los coches no dejarán de contaminar las ciudades si no cerramos las autopistas que rompen nuestras ciudades. El cambio climático nos necesita a todos. La economía liberal y la competición eterna no nos va  a salvar.

Espero poder conocer de cerca muchas de vuestras oficinas. Quiero saber lo que hacéis, lo que os llena. La vida, las cosas que nos motivan y nos hacen despertarnos no comienzan cuando la jornada de trabajo termina. Comienza cuando nos despertamos y termina cuando nos vamos a dormir.

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