Imaginemos que tenemos un presupuesto de mil euros para ayudar a nuestro negocio. Preferiríamos tener un presupuesto de 100.000 euros, pero no acabamos de encontrar inversores.

Con ese dinero podríamos contratar a un SEO para que ayude al dios Google a que el resto de los mortales localicen nuestra empresa. También podríamos pagar al mismo dios directamente y crear una campaña de Google Ads para que nuestra empresa aparezca cuando los clientes potenciales busquen palabras importantes de nuestro sector…

Aún me asombra saber que las palabras son como la bolsa de valores, y que cada palabra tiene un precio. Quién le iba a decir a Shakespeare que cada palabra acabaría teniendo un precio en el mercado. Sería interesante contar el precio de cada palabra de una novela de Bolaño y calcular cuánto costaría en euros si las usáramos para crear una campaña de Google Ads. Lo cual me recuerda las ganas que tengo de leer una novela suya, sólo he leído fragmentos pero el síndrome de postergación infinita que sufrimos todos los Millenials no me ha permitido aún acabar ninguna.

Invertir en diseño gráfico queda descartado ya que 1.000 euros son pocos si quieres hacer una gran remodelación. Además, en nuestro caso, la web de Team Escénicos no lleva demasiado tiempo en el aire como para ser remodelada. Lo que necesita es ser descubierta.

También podríamos pasar por una tienda electrónica y pedir un buen patinete y ahorrar en taxis durante años… La rama consumista siempre está presente hasta en el más humilde de los emprendedores. Todos queremos abrir cajas, conseguir new equipment, sentir que vamos a la última. No. No compraremos un patinete eléctrico.


La cantidad de artículos y servicios que circulan en la red, especialmente de marketing online que prometen hacer crecer tu negocio de un modo casi milagroso es impresionante.


También podemos gastar dinero en material audiovisual, una buena lona con nuestro logo que le dé visibilidad a la empresa en nuestros talleres y eventos. Podemos comprar bolígrafos o cuadernos para regalar, chapas o incluso imanes. La cantidad de artículos y servicios que circulan en la red, especialmente de marketing online que prometen hacer crecer tu negocio de un modo casi milagroso es impresionante.

Uno puede acabar pensando que si tuviera mucho dinero tendría el éxito asegurado, que el dinero que nos falta es el que no nos permite crecer lo que necesitamos. ¿Tú que piensas?

Yo, Joaquín Guerrero, director de Team Escénicos, no me lo acabo de creer. Desconfío de los anuncios de marketing inbound, de los cursos online sobre todo lo que puedas imaginar. Aunque al mismo tiempo reconozco que no me queda otra que invertir, que al dios Google le tendré que dar la mayor parte de mis beneficios actuales y que hay un sistema detrás que es prácticamente ineludible. O al menos, me lo parece.

Tratamos de saltar, pero de puntillas, no lo compramos todo, no nos apuntamos a todo. Nos pensamos cada euro que invertimos muy bien. ¿Qué hacemos para decidirnos? Contactar con personas reales. Por ejemplo, está claro que invertir en el SEO, en nuestro caso, era el primer paso. Invertir en SEO, así en general, era muy abstracto. Sonaba casi a jugar a la lotería. ¿Ayuda el SEO? Sí, claro que sí, pero tampoco es mágico. Entonces, cómo acabamos de decidirnos a contratar un SEO?

La respuesta es evidente: El boca a boca, no contratamos a un SEO en general, contratamos a Laura Jiménez porque tenemos referencias de las que nos fiamos de verdad, porque nos entrevistamos con ella y nos parece honesta, porque tiene experiencia y porque nos parece muy buena profesional y tenemos la intuición de que se trata de una buena persona. ¿Pero importa que sea buena persona, no es suficiente con que sea una buena SEO? Para nosotros importa, importa muchísimo.


Ahora os hablo en primera persona. Como ser humano que crea una empresa desde cero. Una de las razones mayores por las que he creado esta empresa, Team Escénicos, es para tener la libertad de liderar un proyecto y ser mi propio jefe, crear mi propio ecosistema


Ahora os hablo en primera persona. Como ser humano que crea una empresa desde cero. Una de las razones mayores por las que he creado esta empresa, Team Escénicos, es para tener la libertad de liderar un proyecto y ser mi propio jefe, crear mi propio ecosistema y rodearme fundamentalmente de gente linda. Si puedo elegir entre trabajar con alguien con quien me de alegría tomar café y alguien con quien me de pereza sentarme a tomar un café con leche, elijo aquellas personas a las que me apetezca dar los buenos días.

Con los clientes no se si podré ser tan selectivo como con las personas que colaboro, pero espero que sí. No vendemos peras. Vendemos formación a través de las artes escénicas, transmitimos habilidades interpersonales, mostramos lo invisible y lo hacemos visible. Ese tipo de trabajo no es empaquetar y vender, hay que conectar y para ello necesitamos tener empatía con el cliente.

Ya os iremos contando qué ocurre con esta inversión. Quizás no haga falta ni decirlo y pronto comienzan a vernos en las primeras páginas de resultados. Queremos llenar autobuses, no de carteles publicitarios, sino de gente que vaya feliz al trabajo. Google nos ayudará un poco, el café nos ayudará otro poco, el lugar de trabajo contribuirá también su parte. Lo principal es recibir el apoyo de nuestros clientes. Si quieres ser uno de ellos, contacta con nosotros. Llámanos, siguenos por la calle o por las redes, ven a vernos a Coworkidea. Apúntate a nuestros talleres, déjanos que te invitemos a un café, a una Coca Cola zero, o incluso a un Trinaranjus.

Don’t be a stranger.

¿Por qué dejarnos tu email? 

Porque hay cosas que solo compartimos con nuestros amigos suscritos a la newsletter, como contenidos 100% útiles e inspiradores para hacer aún más grandes a las personas y a los equipos, o actividades, o eventos que no te deberías perder. Además, odiamos el spam tanto como ir al dentista. Solo recibirás cosas que de verdad te ayuden a mejorar tu comunicación. ¿Hay trato?